miércoles, 21 de febrero de 2018

FAMILIAS Y TDAH



Detrás de cada niño diagnosticado, hay unos padres desbordados que se sienten impotentes, que también necesitan ayuda terapéutica y muchas veces no son suficientemente escuchados. No es sólo el niño el que tiene un problema, es una familia que se encuentra en una dinámica que les va sobrepasando y en la que se sienten perdidos. La ayuda psicoterapéutica es conveniente en muchos casos para que esa familia pueda encontrar y confiar en sus propios recursos para salir adelante, asumiendo cada uno su responsabilidad.
Resultado de imagen de tdah y familiaLas familias con hijos diagnosticados de Trastorno por déficit de atención (TDA) o Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) viven una situación de desgaste muy acusada. Están preocupados por las dificultades que se encuentran en la vida cotidiana con sus hijos y también por cómo proyectan la imagen de sus hijos en el futuro.
Pongámonos en la piel del niño. Es un niño que se despista con facilidad, que le cuesta seguir el hilo de las lecciones que escucha. Tiene dificultades para estructurar la información, organizarse la tarea y planificarse en el tiempo. Se le pierden sus cosas continuamente, aquello de lo que se tiene que acordar todos los días. Es consciente de que está “en las nubes” pero, muchas veces, ni siquiera puede expresar en qué nubes está. Busca satisfacer sus necesidades en el aquí y el ahora. Nos lo explica María Chamorro Ortiz, psicóloga de Grupo Doctor Oliveros
Se frustra con mucha facilidad, muestra dificultades evidentes para sostener la espera y tolerar esa frustración. Reacciona emocionalmente con rabietas, con gritos y, en algunas ocasiones, pegando a los padres.
Pongámonos en la piel de los padres. Los padres se sienten sobrepasados, sus hijos no les hacen caso, repiten muchas veces las rutinas de todos los días (“coge el abrigo, acuérdate de llevar la agenda”). Sus hijos tienen un rendimiento académico más bajo del esperado, no por falta de capacidad intelectual, sino porque olvidan que tienen un examen o no les da tiempo a estudiar ya que no tienen bien consolidado el registro del tiempo. En muchas ocasiones los padres ejercen de profesores particulares, lo cual no les corresponde. Esto supone un desgaste muy fuerte en su rol de padres y la vivencia de impotencia para sacar adelante la educación de sus hijos (“ya lo hemos probado todo”).
Ante esta situación, los padres acuden al especialista, al psicólogo, al neurólogo o al psiquiatra, muchas veces alertados desde el colegio, cuando la conducta del niño empieza a condicionar su rendimiento académico y sus relaciones sociales. Algunos padres expresan el “alivio” que supone que un especialista haya puesto nombre a lo que le pasa a su hijo. En la psicopatología infantil el diagnóstico de TDA y TDAH es, desde hace años, el más prevalente. Es importante tener en cuenta que hay muchos diagnósticos de TDA o TDAH pero detrás de cada diagnóstico, hay un niño que sufre, que tiene sus propios rasgos de carácter, su biografía y su contexto familiar y social. Cada déficit de atención es particular y único. Muchas veces los niños atraviesan situaciones difíciles: duelos, separación de los padres, dificultades en las relaciones interpersonales, dificultades en el aprendizaje... Todas estas situaciones pueden dar lugar a una sintomatología compatible con el diagnostico TDA o TDAH, pero la ayuda a cada una de estas situaciones es singular. Los cambios profundos y a largo plazo van a venir desde la ayuda del contexto y desde la ayuda psicoterapéutica.
Los niños diagnosticados con TDA o TDAH necesitan contención. Esto significa contención de una atención que se les dispara o de una hiperactividad que les desborda. Esa contención se construye desde la labor de unos padres con autoridad (no autoritarios) y cercanos, que empatizan con las dificultades de sus hijos y que, al mismo tiempo, pueden poner unos límites claros y firmes que el niño va interiorizando como referencias que le ayudan a construir su identidad, su seguridad y su capacidad.
La atención se sostiene desde las necesidades y los deseos. Muchos padres expresan que sus hijos no prestan atención en el colegio pero haciendo otras tareas se concentran perfectamente (son tareas conectadas con sus deseos). Es fundamental, entonces, encontrar esos juegos o tareas con los que los niños se conectan (aunque sean diferentes a los intereses de sus padres o sus profesores). En el desarrollo de esos juegos van a ir entrenando los procesos atencionales que les ayudan con el aprendizaje y, además, van a ir consolidando una habilidad que les permite sentirse hábiles, capaces.

¿Qué les pasa a las familias que tienen un hijo diagnosticado de TDA?

En la convivencia familiar vemos que se repiten ciertos patrones de relación frente a los cuales los adultos, como padres y responsables de la crianza de esos hijos, tienen que prestar especial atención. Los padres tienden a anticiparse a las necesidades y las obligaciones de los niños.
Imaginemos una escena cotidiana: antes de que el niño coja la cartera para ir al colegio ya le están preguntando los padres si lleva todos los libros o están revisando la mochila porque “saben” que algo se les va a olvidar. Esta escena, como metáfora de otras tantas que se repiten en las familias, va determinando un patrón de relación de dependencia y de sobreprotección que les costará a esos niños, cuando sean jóvenes y adultos, una vivencia interna de inseguridad y de falta de confianza en sí mismos. Los padres piensan que no pueden salir de esa dinámica, que si ellos no hacen las cosas, entonces su hijo tampoco las va a hacer. Por eso los padres necesitan ayuda, para empezar a ver que sí pueden hacer algo para salir de esa dinámica en la que se encuentran atrapados.
Para que un niño crezca sano y autónomo es importantísimo que sus padres le puedan transmitir que confían en él. La identidad del niño se va forjando en función de la mirada de su entorno (fundamentalmente de las figuras parentales). El niño se empieza a ver a sí mismo con los ojos con los que le han mirado. Para estos niños, su autoconcepto se va construyendo sobre una imagen de sí mismos en la que se ven perdidos e incapaces: son los otros los que saben resolver sus cosas y no ellos. Por lo tanto, son los otros los que asumen las responsabilidades y no ellos.
Toda esta dinámica que estamos describiendo va deteriorando la relación paterno-filial. Salir de esas rutinas y encontrar momentos de juego compartido con los niños permite encontrar un clima familiar de encuentro y de disfrute. Muchas veces los padres expresan que solamente se sienten policías y profesores de sus hijos. Los padres y madres que buscan esos momentos de juego refieren una relación mucho más cercana con sus hijos. Recordemos, además, que el juego es el lenguaje natural de los niños y es clave para el desarrollo de las funciones ejecutivas.
El papel de los padres es crucial en el desarrollo de sus hijos. El adulto no es un mero receptor de la impulsividad o los despistes de su hijo. Es fundamental, entonces, poder entender qué aspectos de los propios padres se ponen en juego en el vínculo con su hijo, qué hace el adulto que facilita o deteriora esa relación. No podemos cargar al niño como el enfermo y único responsable de los conflictos porque ese es un peso muy grande para el niño y ciega al adulto para poder pensar cuál es su lugar en la relación con su hijo. Vemos todos los días en la consulta que los padres sienten la relación con sus hijos tan desgastada que piensan que toda la solución está en los neurólogos, en los psicólogos y en la medicación, perdiendo la confianza en sus propios recursos.
Si miramos más allá de la familia y hacemos una lectura social de cómo viven las familias hoy en día, podemos observar que todos vivimos en una sociedad hiperactiva con una exigencia de productividad y de soluciones inmediatas a los conflictos. Los niños están cargados de tareas escolares y extraescolares, tienen que estar atentos a muchos asuntos sin concentrarse en ninguno. Es lo que Clifford Nass llama “fanáticos de lo irrelevante”. Esta sociedad y estas exigencias nos conciernen a todos y tienen consecuencias muy graves para el desarrollo de los niños. En este sentido, todos somos responsables de transmitir a los niños esa misma exigencia que supone entender su entorno como un lugar donde se buscan soluciones inmediatas. Los adultos estamos repitiendo el mismo patrón de comportamiento hiperactivo y de baja tolerancia a la frustración.
En este sentido, me parece importante estar atentos a que, bajo esta dinámica que estamos describiendo, les hacemos a los niños el flaco favor de que no puedan ir construyendo su capacidad de resiliencia. Esto es, la capacidad de ir superando las situaciones adversas o traumáticas, enfrentarse a las situaciones difíciles y poder salir fortalecido y no derrotado. Que puedan sentir que tienen recursos suficientes para enfrentar los conflictos, que no se desmoronan con el primer contratiempo y que superar los problemas conlleva un tiempo de adaptación y de elaboración. Pensar en soluciones inmediatas es pretender una solución mágica e infantil frente a la adversidad.
Los niños aprenden y repiten los modos de vivir y las formas de relacionarse que ven en su entorno. La reflexión, entonces, es pensar qué modelos de identificación les dejamos a nuestros hijos. No es sólo qué mundo dejamos a nuestros hijos sino qué hijos dejamos al mundo.


Publicado en la razon
María Chamorro Ortiz, psicóloga de Grupo Doctor Oliveros

viernes, 12 de enero de 2018

Pasé 28 años pensando que era un desastre, pero ahora sé que es por mi TDAH

Llego a un aeropuerto al límite de mis fuerzas, exhausta tras una semana de trabajo a tope y sueño mínimo, busco en las pantallas mi vuelo a Madrid y no lo encuentro. Reviso todas las opciones y sigo sin encontrarlo. Miro el billete y hasta pregunto en información. Es entonces cuando una señora inglesa me indica muy amablemente que estoy en el aeropuerto erróneo. He ido a Gatwick, y mi vuelo sale de Heathrow.
Esta no es más que otra de esas aventuras por las que mis amigos bromean con la posibilidad de venderle una serie sobre mi vida a Netflix. Como mi primer día en Londres, en que salí de casa –sin llaves– camino de una entrevista, tropecé y me caí. Me rompí el pantalón en dos sitios y perdí la tarjeta de crédito y el bono de transporte (y llegué con el pantalón roto dos horas tarde). O aquella vez que fui de Rotterdam a Valencia en 22 horas de trenes sin nada (ni siquiera móvil) porque perdí la mochila justo antes de subirme al vagón. Por no hablar de las 12 pantallas que tuvo mi iPhone 4, mi capacidad para llegar siempre tarde, olvidarme los cumpleaños o comprometerme a más cosas de las que soy humantemente capaz de hacer.
En resumen, que hasta hace bien poco yo asumía que soy lo que se dice un desastre, alguien torpe, una inepta para la vida cotidiana. Como si todo el mundo hubiera dado primero de vida y a mí me hubieran metido directamente en avanzado. Paradójicamente las cosas mas simples me cuestan el triple y las aparentemente difíciles me cuestan la mitad. Soy arquitecta, he trabajado en algunos de los mejores estudios del mundo, hago un doctorado, doy clase e investigo en la universidad, pero no me pidas que entienda la web de Hacienda o que gestione una cuenta de banco. La regulación de mi concentración está rota: o me hiperconcentro (en lo que me gusta) o no puedo ni pasar un minuto prestando atención a la misma cosa.
Suena muy divertido, porque, claro, cuando me conoces parezco una bomba, ¡tan divertida! ¡Un adorable desastre! Pero cuando vives con ello día tras día, año tras año... ya no lo es tanto. No me aguanto a mí misma y los problemas dejan de ser cómicos. He causado un malentendido tras otro con gente que me importa de verdad. He llegado a perder oportunidades (por no hablar de parejas, JAJA). También he gestionado mal mi tiempo y mi dinero. Ha habido momentos en los que mi inconsciencia ha puesto mi vida en riesgo real y, sobre todo, he tenido una ansiedad high level que ha terminado afectando mi salud. Y, al verme incapaz de cambiar, pese a mis constantes esfuerzos por hacerlo y por convertirme en una superwoman, me ha invadido una frustración y un menosprecio brutales hacia mí misma.
El diagnóstico
Hace algunos meses, en el culmen de unas de mis crisis (cuando me equivoqué de aeropuerto tras semanas olvidándome las llaves, las tarjetas y hasta el pin de la VISA), las cosas dieron un giro. Siguiendo las sugerencias de una psicóloga amiga mía, y también un poco por casualidad, encontré testimonios de personas que sufrían lo mismo que yo. Entonces, descubrí que lo que me pasaba tenía nombre.
Una semana más tarde ya me habían diagnosticado mi TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Mi psiquiatra no había tenido en su vida profesional un caso tan claro como el mío. Vamos, que si buscas este trastorno en cualquier manual, aparece mi foto corriendo por los pasillos. Es cierto que ya me habían dicho que parecía hiperactiva. Pero, ¿por suerte? para mí, nadie había reparado mucho en ello porque profesionalmente compensaba mi TDAH con una alta capacidad. Sin embargo, en la vida personal, ah, era otra historia.
Con el diagnóstico en la mano, eché la vista atrás y, de repente, encajaron muchas piezas: que hablase por los codos (saltando de un tema a otro sin parar); que les dijeran a mis padres que, en lugar de una hija, parecía que tenían dos (o cinco); que me obligaran a descansar cuando veían que estaba a punto de entrar en shock mental después de un esfuerzo ininterrumpido. Hasta entonces, nunca había atado cabos. Pero gracias al diagnóstico supe que todo venía de una misma raíz.
Tener TDAH no significa solo que no pueda estarme quieta (aprendes a disimularlo, con más o menos éxito), sino también que tenga la sensación perenne de que algo dentro de mí está encendido, de que me esté cayendo por una montaña rusa sin final. Incluso cuando te propones firmemente parar, ya no puedes. Ponerle nombre ha sido el final de mi búsqueda por entender qué me pasaba y por qué vivir se me hacía tan difícil, y el principio de mi batalla por solucionarlo. Aunque, hablando con propiedad, no es algo que tenga solución: yo seré así siempre.
Resultado de imagen de AEROPUERTO DE GRANADA
AREOPUERTO DE GRANADA
Podríamos decir que mi cerebro tiene algunos problemas estructurales -nunca mejor dicho si tenemos en cuenta que soy arquitecta– y que, en síntesis, mis funciones ejecutivas están averiadas. Esto me provoca (citando a Wikipedia): inatención, hiperactividad y comportamiento impulsivo. El TDAH afecta aproximadamente a un 5% de los niños; y más del 50% de ellos seguirá teniéndolo de adulto. Sin embargo, no es habitual hablar de ello. Parece que es preferible decir que eres un desastre a decir que no te funciona bien el cerebro. Pero como el dragón pierde la fuerza cuando se le nombra, yo he optado por lo contrario, y creo que explicarlo servirá para que otra gente no tarde tanto en entenderse como yo. Y no soy la única que ha apostado por contarlo. Hay personas mucho más extraordinarias que ya lo han hecho, como la gimnasta estadounidense Simone Biles, el nadador Michael Phelps, el cocinero Jamie Oliver o el psiquiatra Rojas Marcos.
El TDAH –que es en su mayoría genético- presenta síntomas muy distintos en hombres y mujeres. Y en nosotras es mucho más difícil de diagnosticar porque se manifiesta de una forma más interna y menos perceptible (de hecho, hace muy poco en el contexto del Mes Europeo de Concienciación sobre el TDAH se ha emitido un manifiesto sobre los problemas específicos en mujeres y niñas). Y es que, aunque por lo general no sea un trastorno grave, te pone las cosas más difíciles y hay que mantenerlo vigilado, ya que tiene un alto grado de comorbilidad psiquiátrica (que es fácil que se asocie con otras cosas) y puede acabar desencadenando problemas más importantes. Además de ansiedad (lo que yo siempre he tenido), depresión o TOC, los TDAH somos mucho más propensos a tener accidentes de tráfico, fracasar en nuestras relaciones sentimentales o convertirnos en adictos y dependientes (hasta dos y tres veces más; yo he tenido dependencia emocional nivel experto en algunos momentos de mi vida). Pero, sobre todo, el TDAH nos complica ser, sencillamente, felices. Y aún sigo encontrándome gente que me dice: "Yo también soy bastante despistado". Cuando la diferencia es que ese desasosiego es mi estado permanente, no una cosa momentánea.
Pero también hay buenas noticias: el TDAH se puede tratar de muchas maneras (muchísimas más de las que conoceré yo, seguro) y hay mucho margen mejora (os lo prometo yo que lo vivo en primera persona). En mi caso, la medicación (que, curiosamente, solo es efectiva si tu cerebro es así, ya que en una persona normal tiene el efecto contrario) me ha proporcionado paz interior y la posibilidad, por fin, a mis 28 años, de controlar mis impulsos sin que me cueste un horror (y no ser una supernova en explosión continua). Ahora también he logrado escuchar todas las palabras -y no solo una de cada diez- cuando la gente me habla (no sabéis qué alivio siente ahora mi madre).
AREOPUERTO DE MADRID
La terapia –en la que me estoy iniciando- te enseña a gestionarte, administrarte, entenderte y también a mejorar las cosas que tanto me frustraban, sobre todo al haber descubierto que no eran mi culpa. También estoy aprendiendo a ver algunas cosas buenas en este peculiar funcionamiento de mi córtex cerebral: tengo energía infinita, una capacidad insospechada para emocionarme con casi todo (especialmente con mi profesión), es imposible aburrirse conmigo (si no te agoto antes) y soy una fuente infinita de sueños y, sobre todo, de ideas.
Siempre procuro tomármelo con humor, pero no nos engañemos: lo que me ocurre sigue siendo un palazo que me golpea muchas veces. En estas circunstancias, no hay nada tan importante como el amor que me rodea. Tengo una suerte increíble por haber contado con una familia y con unos amigos que me han ayudado (y aguantado) siempre hasta el infinito. En mi caso necesito controles externos, tanto materiales (rutinas, horarios...) como personales (buenos amigos, profesores, compañeros...). Son estructuras firmes en las que apoyarnos para mantener a raya el desorden y el barullo en nuestro interior. Gracias a eso me muevo por el mundo y así no acabo siempre en el aeropuerto equivocado...
Tampoco me olvido de la gente que no ha contado con los mismos apoyos que yo. El pronóstico de una persona con TDAH, al final, no solo depende de un diagnóstico precoz, sino también de la personalidad, las mochilas que carga cada cual, el entorno en el que crecemos, las oportunidades a nuestro alcance y la suerte que hayamos tenido en la vida.
Tener apoyos firmes ha permitido que mi TDAH no lo ocupe todo en mi vida, ni sea lo más importante, tampoco lo que más me preocupa. Es solo una parte –pequeña, pero intensa- de mí. Sin embargo, detectarlo ha sido vital para ponerlo en su lugar y delimitar su efecto. Por ahora, la satisfacción que siento por haber dejado de preguntarme qué está mal en mí y por haber dejado de sentir incomprensión no tiene precio. Al fin tengo la sensación de haber encontrado un camino para sentirme bien conmigo misma.
Pero, para seros sincera, lo que aún no he encontrado es alguna manera de evitar romperme más pantalones al tropezarme por tener la cabeza en las nubes ni algún recordatorio universal que me sirva para no olvidarme las cosas. Creo que es por eso que he dejado de intentar ser superwoman; la verdad, no sé dónde he dejado la capa.

publicado en el periodico el pais 
 https://verne.elpais.com/verne/2017/11/28/articulo/1511866352_407799.html

jueves, 11 de enero de 2018

Trastorno de Déficit de Atención Sin Hiperactividad en Adultos



El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (ADHD por sus siglas en inglés) es un trastorno que se  caracteriza por problemas de atención, impulsividad y/o hiperactividad. Los adultos que tienen problemas serios con la intención, pero no tienen ningún o pocos síntomas de hiperactividad, se dice que tienen predominantemente un subtipo inatento
Sabemos  que las funciones ejecutivas del cerebro – como la memoria de trabajo la memoria  a corto plazo verbal y no verbal, la autorregulación y la motivación, el planeamiento -- se ven disminuidas en estos pacientes  así mismo presenta problemas en la regulación de  sus emociones. Y en la capacidad de  organizar y priorizar tareas o trabajos. ( pueden ser ordenados pero no consiguen ser organizados).
Para el l diagnóstico manual médicos ( DSM- V) y CIE 1O TENEMOS  nueve síntomas asociados con los problemas de inatención ,  y nueve síntomas de impulsividad hiperactividad, estos pacientes cumple los criterios de falta de atención , es decir al menos cinco de los nueve criterios de atención y no los criterios de hiperactividad impulsividad , esta falta de atención le repercuta a los largo de su vida en  en varios ambientes, familiares amigos, académica o laboral.
 En la clínica nos podemos encontrar:
·         A menudo tiene dificultades manteniendo la atención en el trabajo o al jugar
·         Frecuentemente no presta la suficiente atención a los detalles o hace errores por descuido en el trabajo, el colegio u otras tareas
·         A menudo tiene problemas organizando tareas o actividades
·          Se distrae con facilidad con estímulos externos
·          Frecuentemente no termina las cosas cuando se le dan instrucciones o no completa el trabajo o tarea escolar, tareas de casa u otras actividades, incluso cuando entiende lo que se espera de él o ella.
·          A menudo se vuelve olvidadizo cuando hace tareas rutinarias
·          Frecuentemente pospone o evita las tareas que requieren una atención continua.
·          A menudo pierde los materiales que se necesitan para completar las tareas y actividades
·            Parece no escuchar incluso cuando le hablas directamente
·         Los adultos que tienen serios problemas o problemas crónicos debido a que padecen de 6 o más de estos síntomas y no tienen síntomas de hiperactividad o impulsividad pueden tener AD/HD sin la hiperactividad.
·         Se puede asociar otras condiciones psicológicas, como la depresión o la ansiedad

¿Qué causa AD/HD sin hiperactividad en adultos?

Este trastorno tiene una  base genética y neurobiológica para el trastorno de déficit de atención.  Es un trastorno del neurodesarrollo estando presenta desde la infancia ( antes de los 12 años)  siendo más frecuente este tipo de presentación en las mujeres.
¿Cómo se diagnostica el trastorno de déficit de atención sin hiperactividad en adultos?
No hay una sola prueba médica o genética, los test genéticos nos dan una probabilidad de tenerlo o no, pero jamás confirman el diagnostico. Otras pruebas test, pruebas atencionales con programa virtuales, nos ayudan al diagnóstico, pero el diagnostico se realiza por  un profesional de la salud mental cualificado, como un médico o psicólogo clínico, debe de evaluar a la persona para poder dar el diagnóstico.
    El médico u otro profesional de la salud mental hará una entrevista diagnóstica para obtener un historial detallado acerca de tus patrones de conducta pasados y presentes. La entrevista incluirá preguntas acerca de cómo funcionas en la casa, en el trabajo y en la escuela. Puede que también entrevisten a los miembros más cercanos de tu familia y a tus amigos cercanos para verificar la información y dar más detalles. Así mismo se valorará antecedentes familiares, valoración de otras enfermedades, con su diagnostico diferencial

TRATAMIENTO

Simpre un trtamiento bimodal con participación del médico y psicólogo. El medico según clínica valorará la necesidad de tratamiento farmacológico, que en la mayoría de las veces se recetará fármacos indicados para el TDAH, ya que si se ha llegado a consultar este problema claramente es por que distorsiona la vida del paciente. El psicólogo por su parte además de psi coeducación   sobre el tdah, la ayudará a la adquisición de recursos , como uso de agenda, alarmas planificación control de la postergación etc.
    Medicamentos – Los medicamentos con receta médica que se usan para tratar tdah en los niños son los que se usa para los adultos  con el ajuste de dosis según clínica/peso. Utilizamos los psico-estimulantes como son las anfetaminas y metilfenidato o los no estimulantes que por cierto es según ficha técnica el indicado en los adultos con tdha.
    Entrenamiento o “coaching”– el entrenamiento es una estrategia relativamente nueva que se ha hecho más popular durante los últimos años. Los entrenadores o “coaches” ayudan a la gente con tdah  a manejar los retos de la vida diaria mediante comentarios, recomendaciones, y apoyo. También ofrecen soluciones prácticas para abordar ciertos problemas – como el manejo del tiempo y la organización – y ayudan a sus clientes a conseguir sus metas.

martes, 14 de noviembre de 2017

PROCEDIMIENTO DIAGNÓSTICO EN LA CONSULTA MEDICA


Pautas para realizar los exámenes diagnósticos según la situación clínica:
– Es fundamental comenzar con una historia clínica completa con exploración neurológica.
– El diagnóstico del TDAH debe ser clínico, apoyado por las escalas de autoevaluación. Como son la escala ASRS V 1-1 de la  OMS, serie larga o abreviada,  La escala de 18 criterios REATING SCALE TDAH,  La escala  wender o wurs y una entrevista sistematizada como la DIVA 2.0

– Evaluar condiciones psiquiátricas.

– Descartar posibles comorbilidades. ( consumo de tóxicos, trastornos de personalidad, trastornos del animo

– Descartar ciertas condiciones médicas (hepatopatías, epilepsia activa, hipertensión, glaucoma) relativas a determinadas contraindicaciones para el tratamiento farmacológico del TDAH.

– Valorar patología DUAL, es decir TDAH y consumo o abuso de sustancias.

– No existe una prueba diagnóstica biomédica específica ni marcador genético,  aunque nos puede orientar a una mayor posibilidad de padecer TDAH

_ Se puede hacer pruebas de laboratorio (analíticas, hematológico y bioquímico generales, oligoelementos, así como hormonas tiroideas) si el facultativo lo ve necesario.

– En caso de sospechas de cuadro neurológico asociado: resonancia magnética cerebral, polisomnograma nocturno, completar los estudios bioquímicos y estudios genéticos.


COMORBILIDADES Y DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Es importante tener en cuenta que es bastante común la comorbilidad en TDAH del adulto, que afecta tres de cada cuatro pacientes, por lo cual es habitual que un paciente cumpla los criterios de uno o más trastornos asociados, además del TDAH.
Las comorbilidades más frecuentes son los trastornos del humor como depresión mayor, trastorno bipolar y distimia, que tienen una comorbilidad con el TDAH que va desde el 19 al 37%. Para los trastornos de ansiedad la comorbilidad oscila del 25 al 50%. En el abuso de sustancias estudios revelan que al menos estan presentes el tdah en el 25% de los pacientes con problemas de adicion. En el alcohol es del 35%; en otros tipos de abuso de sustancias, si se incluye la marihuana y la cocaína, es del 30%. Además, la automedicación con la nicotina y el exceso de dosis de cafeína se ha de tener en cuenta .
 La tasa de incidenciad e los trastornos de la personalidad es del 10 al 20%, y para la conducta antisocial es del 18 al 28% y  un 20% de comorbilidad para trastornos del  aprendizaje
Para hacer evaluar las comorbilidades existen diferentes escalas, como la escala de ansiedad de Hamilton (HAM-A), la escala de depresión de Hamilton (HAM-D) o el inventario de depresión de Beck (BDI), que abordan todos los niveles de los síntomas.  El diagnóstico diferencial se deberá hacer con cuadros psiquiátricos que puedan originar síntomas similares al TDAH del adulto como son:
Depresión mayor
Falta de concentración, atención y memoria, dificultad en la realización de tareas
Estado de ánimo disfórico, anhedonía,
alteraciones del sueño y del apetito
Trastorno bipolar
Hiperactividad, dificultades con el mantenimiento de la atención y la concentración, cambios de humor, disfórico o eufórico, insomnio y delirios
Ansiedad generalizada
Dificultad para concentrarse Temor y preocupación exagerada; síntomas somáticos de ansiedad
Abuso de sustancias o dependencia
Dificultades con la atención, la concentración y la memoria, cambios de humor Patrón patológico de uso de sustancias con consecuencias sociales, fisiológicas y psicológicas

Trastornos de la personalidad, sobre todo la personalidad límite y antisocial con Impulsividad, labilidad afectiva, Historia de detenciones (de personalidad antisocial), comportamiento suicida (límite de la personalidad), la falta de reconocimiento de que su conducta es contraproducente

sábado, 4 de noviembre de 2017

regulación emocional en el TDAH


Los estudios sobre la regulación emocional en pacientes con TDAH nos indica  que  tienen importantes dificultades para controlar sus emociones, especialmente cuando éstas son negativas .  sabemos por estudios que la comorbilidad  de trastornos del animo como la  depresión esta presente en los pacientes con TDAH,  
Estudios nos informa  que los niños con TDAH son incapaces de ocultar sus emociones incluso después de recibir instrucciones para hacerlo (Walcott y Landau, 2004).  Así mismo  los adultos con TDAH muestran una excesiva labilidad emocional, ese carácter algo explosivo en algunas situaciones ponen de manifiesto en los adultos con TDAH 
los pacientes con tdah, ademas de  presentar dificultades cognitivas (impulsividad, desorganización, inatención), tambien pueden presentar  problemas afectivos relacionados con una pobre regulación emocional: labilidad emocional pronunciada, excesiva reactividad emocional y un carácter fácilmente irritable. Estas dificultades están presentes en adultos con TDAH en ausencia de otros trastornos afectivos comórbidos, como la depresión y la ansiedad,  estos pacientes mejoran, según estudios,  con el empleo de estimulantes  o atomoxetina, este ultimo fármaco la atomoxetina no sólo mejora la labilidad emocional  sino también la regulación emocional de niños y adolescentes con TDAH.  la eficacia del metilfenidato sobre el control emocional en niños y adolescentes no es tanto, por otro lado en, mi experiencia muchos casos, los pacientes   abandona el tratamiento del estimulante  bien  por que los padres al ver a sus hijos parados, refieren un aplanamiento emocional en sus hijos,  y ellos dicen que lo ven parado e identifican este fenómeno con el cese hiperquinetico  y espontaneidad con el estado de animo del paciente, de la misma forma los adolescentes abandona el tratamiento farmacológico porque dejan de ser mas expontaneos mas inhibidos, menos graciosos 

Pero volviendo a los estudios científicos  muestra que aunque el metilfenidato reduce la labilidad emocional de los niños con TDAH,  estudios conductuales han observado dificultades en la regulación emocional en pacientes  con TDAH a pesar de que gran parte de ellos estaban medicados con metilfenidato (Jensen y Rosen, 2004; Johnson & Rosen, 2000).

Las bases neurobiológicas que subyacen a la pobre regulación emocional en los pacientes con  TDAH, algunas de las principales regiones cerebrales implicadas en el control emocional, están alteradas como son:  la corteza dorsolateral y ventromedial , la corteza cingulada anterior Passarotti (2010)  sugieren que una baja activación de la corteza prefrontal ventrolateral podría estar detrás de la pobre regulación emocional mostrada por muchos niños con TDAH.

Todo esto hemos de tenerlo en cuenta a la ha de tratar el TDAH 
 tenendolo en cuenta a la hora de llevar una intervencion educativa para incrementar la motivación de los alumnos con TDAH. Por un lado, la hipoactivación de la respuesta del sistema mesolímibico (particularmente, el estriado ventral) durante la anticipación de la recompensa explicaría las importantes dificultades que tienen muchos de los niños con TDAH para trabajar con refuerzos a largo plazo y para mantener la motivación en tareas monótonas y aburridas sin olvidar los problemas de la  inatención,  hiperactividad e impulsividad 

viernes, 3 de noviembre de 2017

Intervención terapéutico-educativa sobre aspectos emocionales en adolescente con TDAH, Trastorno de las emociones y comportamiento y familia.


 
Fallo de los Premios Editorial GEU a “Proyectos TDAH de Investigación e Intervención”
Huelva 3 de octubre de 2017
Teniendo en cuenta el objetivo general de nuestro congreso “una intervención terapéutica integral e integradora” y los objetivos específicos (enunciados en la web), se ha reunido el Comité Científico del III Congreso Andaluz de TDAH para seleccionar aquellos proyectos presentados que, cumpliendo las bases, respondan de una forma clara a los objetivos mencionados.
A continuación hacemos público el fallo del comité.
Premios Finalistas
  • Título: Intervención terapéutico-educativa sobre aspectos emocionales en adolescente con TDAH, Trastorno de las emociones y comportamiento y familia.
Autor: Dña. María Carmen Serrano-Piñar, D. Juan Antonio Arance-Maldonado, Dña. Teresa Arance González, D. José Carlos Soto-Carmona y Dña. María González Sánchez.
  • Título: Variable familiares en el TDAH.
TITULO
 Intervención terapéutico-educativa sobre aspectos emocionales en adolescente con TDAH, Trastorno de las emociones y comportamiento y familia. 

AUTORES María Carmen Serrano-Piñar, Juan Antonio Arance-Maldonado, Teresa AranceGonzález, José Carlos Soto-Carmona y María González Sánchez.

 INTRODUCCIÓN 
El TDAH es una de las afecciones neuroconductuales más frecuentes en la infancia y adolescencia, ya que afecta del 5 al 10% de la población infanto juvenil mundial. En España del 6,8%. El DSMV lo define como un patrón de comportamiento y funcionamiento cognitivo, que puede evolucionar en el tiempo y que es susceptible de provocar dificultades en el funcionamiento cognitivo, educacional y/o laboral del individuo que lo padece. Barckley y otros autores, defienden la existencia de alteraciones emocionales como característica del trastorno, lo que puede propiciar dificultades en la modulación de las emociones y bajas competencias emocionales de estos pacientes. 

OBJETIVOS

  1.  Dotar a la adolescente y su familia de técnicas de afrontamiento adecuadas para el control emocional propio. 
  2. Capacitar en resolución de conflictos y autocontrol mediante la aplicación de técnicas de modificación de conducta. 
  3. Mejorar capacidad de concentración, memoria, razonamiento y atención usando diversas técnicas a nivel cognitivo-conductual. 
METODO
 Intervención educativa-terapéutica, basada en los principios de la terapia cognitivo-conductual y haciéndole partícipe en primera persona de su proceso de crecimiento personal, llevando a cabo sesiones individuales semanales y grupales del paciente y su familia. 
TEST ASRS-VI ADULTO, 
REATIG SCALE TDAH y
TEST WENDER UTAH SCALES,
TEST IMPULSIVIDAD DE BARRAT, 
CONDUCTAS ALIMENTARIAS RASGOS OBSESIVOSCOMPULSIVOS Y AUTOREGISTROS. 



 CONCLUSIONES Recientes estudios desvelan que una buena educación emocional en personas con TDAH es de gran ayuda para el buen desarrollo cognitivo y educacional. La presente intervención educativa-terapéutica demuestra que el entrenamiento de las emociones como prioridad en la persona afectada y su familia, mejora la clínica del paciente significativamente, reduciendo los riesgos de fracaso escolar y conductas desadaptativas, aumentando la motivación por el estudio y favoreciendo la cohesión y conviencia familiar.



domingo, 7 de mayo de 2017

EL TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO REPERCUTE EN LA TALLA QUE HACER

Recientemente ha salido publicado en varios  médicos la noticia sobre un estudio general, ha llegado a la conclusión que el tratamiento farmacológico, repercute en la talla de altura del paciente. Llegando hasta unos dos centímetros. Además, no consiguen reducir los síntomas del trastorno en mayor grado que los que dejan los fármacos de forma parcial o total. Todo ello según concluye un artículo científico publicado en Journal of Child Psychology and Psychiatry. Esto ha hecho que muchos de vosotros me preguntéis sobre el tema y si se ha de medicar a los pacientes niños y adolescentes con tratamiento farmacológico. 
La libre evolución del TDAH va a depender de la gravedad del mismo y de la persistencia en la edad adulta. sabemos que el 60% de los pacientes con tdah en la edad adulta persiste. en la imagen que tenéis aquí podéis ver los riesgos o complicaciones que se presenta con un tdah sin tratar que va desde fracaso escolar a trastornos de ansiedad depresión toxicomanias accidentes laborales domésticos o de conducción y problemas de relación con dificultades en las relaciones personales, amistades, pareja (se duplica el porcentaje de divorcios en los pacientes con tdah)
Para tener un buen criterio sobre lo que se ha de hacer, hemos de tener los siguientes conceptos claros que a continuación os cito.

1º El tratamiento para el TDAH en la infancia y en la adolescencia, como en el adulto, es siempre un tratamiento combinado, por parte del médico y fármacos y por parte del psicólogo e intervención.  El médico, según la edad del paciente, el tipo de presentación de TDAH que presenta el paciente, y las comorbilidades que pueden aparecer, valorará si pauta tratamiento farmacológico o no. Y si utiliza tratamiento farmacológico, verá cual es el más idóneo para su paciente, estimulantes como metilfenidato (en sus diferentes presentaciones, rápida, retardada u oros)  o lisil-anfetamina o no estimulante como atomoxetina o  guanfacina. Así mismo el medico valora una dosis necesaria ajustada al paciente, teniendo en cuenta su clínica, peso comorbilidades etc, siempre buscamos la dosis más baja con mayor efecto.  y  El psicólogo además de psicoeducación, informado sobre el tdah y sus consecuencias. Tras estudio protocolarizado, elaborará un programa de intervención adaptado al pacientes a su tdah y cormobilidades, optando por intervenciones individuales, raramente grupales a estas edades. Intervención con los familiares y con terapia cognitiva conductual  junto con el aprendizaje de utilización de recursos que le ayuden a controlar la clínica de su tdah le afecta.

2º eficacia de los tratamientos.  La eficacia del tratamiento farmacológico esta por encima del resto de los tratamientos, según estudios. El tratamiento farmacológico se ve superado en sus resultados cuando este se acompaña de tratamiento psicológico. Por ello el mejor tratamiento para el tda es el combinado (farmacológico y psicológico)
El tratamiento combinado es necesario, ya que es muy difícil trabajar psicológicamente con un paciente  que anda despistado y no atiende al profesional, es impulsivo despistado etc.  Aunque se puede hacer un trabajo bueno con intervención solo psicológica, sobre todo en los pacientes que tienen un tdah no grave, desde el punto de vista clínico y no tiene comorbilidades.

3 Cuando indicamos un tratamiento farmacológico?
Siempre hemos de iniciar el tratamiento psicológico y valoramos tratamiento farmacológico por parte del médico teniendo en cuenta los siguientes:
  3.1Tipo de presentación clínica de tdah.
 Tipos clínicos son inatento, combinado e hiperactivo impulsivo. En este mismo orden que hemos citado repercute sobre el paciente. El combinado es menos disruptivo para el paciente, aunque afecta seriamente al paciente. El combinado que es estadísticamente más frecuente y por último el hiperactivo impulsivo que es más disruptivo para la vida del paciente y más comórbidos.

3.2 la aparición de comorbidades o no en el paciente
las comorbilidades son los trastornos asociados que se pueden presentar junto al tdah,  entre los cuales tenemos drogodependencias o toxicómanas que según estudios va desde el 25% de los pacientes con problemas do consumo de tóxicos, y según la droga aumenta el porcentaje asi tenemos que adictos a cocaína llega hasta el 30% y en alcohol hasta el 35%. trastornos del animo y ansiedad tenemos TDM trastorno depresivo mayo entre un 10 al 30 % de los pacientes con trastorno bipolar tienen criterios de tdah, según estudios clínicos. trastorno de depresión sobre todo el las mujeres con tdah no diagnosticado o tratado es mas frecuente. trastornos de personalidad (disocial antisocial o limite)  esta presente al menos en un 12% de ellos y esta relacionado con  el trastorno oposicionista desafiante en la infancia.
Un estudio de seguimiento de paciente durante 10 años, realizado por Dr Biderman, demuestra que el tratamiento con estimulantes, no solo no es un riesgo para ser consumidor de sustancias sino que por el contrario es un factor protector el tomar medicación bajando el riesgo de ser toxicómano en el futuro, teniendo igual reisgo que un niño sin tdah. En este estudio vio que los pacientes que no tomaron medicación porque no quisieron o por presentarse efectos secundarios y por ello no lo tomaron presentaron un 52% problemas de adiciones, el doble de la tasa de a incrementando una incidencia de la población en la que se estudio a los pacientes con tdah, por el contrario solo el 27% de los pacientes con tratamiento presentaron algún problema de adición en el futuro. y presentando una tasa igual a la población general, donde se realizó el estudio


CONCLUSIÓN 

El estudio dice que se demuestra que hasta dos centímetros (como máximo)  ha repercutido en el crecimiento del paciente. eso quiere decir que en algunos pacientes en el resto no llega a dos centímetros  por el contrario el riesgo de no tomar medicación va desde un retraso escolar o un fracaso escolar , a padecer en un futuro trastornos mentales como depresión ansiedad, dependencia a tóxicos, a nivel social fracasos matrimoniales, abandonos de trabajo etc.

POR TODO ESTO, es necesario dejarse llevar por el criterio del medico a la hora de seguir o no un tratamiento farmacológico. por otro lado se puede negociar en el niño, suspender en verano la medicación, aunque este el paciente "en su mundo" y así  dejar que de un estirón de altura, como me dice alguna que otra madre.