domingo, 3 de marzo de 2013

Fundamentos científicos del TDAH


Aunque encontrar adultos con TDAH no es realmente complicado, comparativamente somos muy pocos quienes lo tenemos identificado por nuestra cuenta, ya sea gracias a los tests de la Organización Mundial de la Salud que se pueden encontrar fácilmente o porque nos hayamos podido ver identificados a conocer los síntomas y trastornos asociados.
A ese factor se suma el hecho de que, hasta hace relativamente poco, se pensaba que el TDAH sólo afectaba a los niños, y la inmensa mayoría de cualquier publicación, estudio, tésis, web, conferencia, charla, jornada, organización, etc. que os podáis imaginar relativos al Trastorno hablan casi exclusivamente de niños. No sólo eso, sino que la gente suele hablar de “hiperactividad” y punto, sin prestar atención al Déficit de Atención. Todos hemos oído hablar de los niños hiperactivos, pero casi nadie sabe que no es sólo hiperactividad, sino Déficit de Atención. Es más, el Déficit de Atención puede ser con o sin hiperactividad, y hay afectados tanto niños como adultos -sobre todo adultos- que lo padecen sin mostrar ningún síntoma que pudiera entenderse como hiperactividad. Simplemente porque son TDA, sin “H”.
También, por un lado parece confirmarse que últimamente hay muchos médicos que diagnostican con TDAH a personas que no lo tienen realmente, por su comportamiento, manías, o incluso confundiéndolo con otros trastornos; y por otro lado, como no hay demasiada costumbre ni social ni científica de reconocer a los adultos con TDAH, al final resulta que la gente se piensa que es otra cosa, que simplemente somos gente despistada, con mala memoria, etc.
A todos nos ha pasado alguna vez que después de comer, nos levantamos, cogemos el plato, y en lugar de a la cocina lo llevamos al dormitorio, o al baño, y cuando estás llegando te sorprendes y te ríes por el despiste, ¿verdad? Efectivamente, eso le puede pasar a cualquier persona, todos podemos ser despistados, olvidadizos, torpes, mirar las musarañas, distraernos con una mosca… pero hay que establecer una diferencia: Esas cosas te pueden pasar alguna que otra vez… o puedes vivir con ello 24 horas al día sin poder evitarlo.
Creo que este ejemplo os ayudará a entenderlo: Estás dormido profundamente, y estás teniendo un sueño muy real. Tu mente se dice a sí misma: “Cuando me despierte, voy a apuntar lo que he soñado”. El sueño acaba, te despiertas, y ya más espabilado te repites: “¡El sueño! ¡Voy a apuntarlo!” …pero apenas te ha dado tiempo a moverte para salir de la cama… y se te ha escapado por completo. Ya no tienes ni la más remota idea de qué has soñado. Se pierde… Por supuesto que eso también me pasa a mí, de hecho me pasó ayer, pero la diferencia es que a alguien con Déficit de Atención eso le puede pasar en plena conversación. Estoy hablando, te estoy explicando cualquier cosa y de pronto ¡flop! ¿De qué estaba hablando? Yo siempre digo que es como si me desenchufaran, como si alguien tirase de algún cable y se perdiera la señal.
Por eso, aunque en la calle no se hable del Trastorno de forma habitual, me gusta saber que sí se ha llegado a investigar científicamente para saber en qué consiste realmente. En qué se diferencia el funcionamiento del cerebro de una persona con TDAH y de otra sin él.
Según los estudios de neuroquímica y neuroanatomía, con la ayuda de tomografías y resonancias cerebrales, a las personas con TDAH nos falla el sistema que controla el funcionamiento de dopamina y norepinefrina -que son dos neurotransmisores- en la corteza prefrontal y en el cuerpo estriado (otra zona cerca del centro del cerebro). Se cree que sobre todo en el caso de la gente con hiperactividad, también estaría implicada la serotonina, que es la que controla el control de los impulsos. Además, el cerebro de los adultos con TDAH metaboliza un 8% menos de glucosa que en una persona “sana”.
También hay estudios en los que se sometió a cierto número de personas a pruebas que requerían esfuerzo mental, mientras eran controlados por resonancia magnética. Se encontró que las áreas del cerebro que se activaban eran diferentes en personas con y sin TDAH. De hecho, parece que hay diferencias incluso a nivel anatómico: Algunas zonas del cerebro (áreas prefrontales, premotoras y vermis cerebeloso) son ligeramente más pequeñas. Que nadie se confunda: ¡No penséis que no hay gente cabezona con TDAH! ;-)
También es importante señalar que hay un componente genético: Se calcula que más o menos el 60% de los adultos con TDAH tendrán hijos con TDAH, y algunos estudios hablan de casi un 80% de probabilidad. Según el proyecto Mendeliano de Herencia en el Hombre, que cataloga toooodas las enfermedades genéticas que se conocen, el TDAH se relaciona con un buen puñado de cromosomas: DRD4, DRD1B, DAT1, etc. De hecho, algunos fragmentos del mapa genético han recibido nombres específicos porque podrían tener relación en la heredabilidad (¿se dice así?) del TDAH. Hace tiempo se consideraba que el niño podría nacer con TDAH por factores relacionados con el embarazo, pero ya apenas se tiene en cuenta esta hipótesis.
A pesar de todo, resulta muy triste (en el sentido de patético) encontrar gente que incluso publica libros o da conferencias para hablar del “fraude” del TDAH y asegurar que realmente no existe. Muy triste.

publicado en    http://queteniaquehaceryo.wordpress.com

3 comentarios:

Unknown dijo...

"A todos nos ha pasado alguna vez que después de comer, nos levantamos, cogemos el plato, y en lugar de a la cocina lo llevamos al dormitorio, o al baño, y cuando estás llegando te sorprendes y te ríes por el despiste"

¿De verdad eso le ha pasado a TODOS?

Juan Antonio Arance Maldonado dijo...

!Claramente si te ha pasado eso es que andas en tu mundo!
Eso ocurre, porque andas pensando en tus cosas y vas mecanicamente a donde estas pensando, supongo que esto es porque no tienes tratamiento, o si lo tienes hay que mirar y ajustar las dosis

Unknown dijo...

Sí, me sucede a menudo, y me doy cuenta de que también usualmente ando "en mi mundo", pensando en mis cosas y no pongo atención en lo que estoy haciendo... :-$