sábado, 6 de junio de 2026

TABACO Y TDAH

 Los pacientes de TDAH tienen mas probabilidad de ser consumidores de sustancias y como no de ser fumadores . Dejar de fumar es un proceso terapéutico que requiere abordar la adicción desde dos frentes: la dependencia física (gestión de la nicotina en el cerebro) y la dependencia psicológica y conductual (romper el hábito y los automatismos).

Las guías de referencia del sector de las adicciones proponen un abordaje integral dividido en fases psicológicas claras y un catálogo de opciones médicas para minimizar el síndrome de abstinencia.

1. El Bloque Psicológico y Conductual

El éxito a largo plazo depende de la reprogramación de los hábitos. El tratamiento psicológico de elección es la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), que suele estructurarse en tres etapas:

Fase de Preparación (Antes de dejarlo)

  • Registro de cigarrillos: Anotar la hora, la situación y el nivel de necesidad (del 1 al 5) de cada cigarrillo para identificar los "disparadores" (estrés, aburrimiento, vida social, café).

  • Fijar el Día D: Elegir una fecha definitiva dentro de los siguientes 15 a 30 días.

  • Desautomatización: Romper la asociación inmediata. Por ejemplo, si fumas al terminar de comer, levantarse de la mesa inmediatamente y lavarse los dientes.

  • Calculo de gasto anual.  Calcular cuanto nos gastamos en dinero en tabaco, nos va bien para aumentar la motivación para dejar de fumar 

Fase de Abandono (El Día D y semanas posteriores)

  • Control de estímulos: Eliminar ceniceros, mecheros y limpiar a fondo la ropa o estancias con olor a tabaco.

  • Estrategias ante el Craving (Deseo intenso): El pico de ansiedad dura entre 2 y 5 minutos. Se combate con la técnica de las 4 Ds (en inglés):

    • Delay (Posponer el cigarrillo 5 minutos).

    • Deep breath (Respirar profundamente).

    • Drink water (Beber agua despacio).

    • Distract (Cambiar de actividad o de habitación).

Fase de Consolidación (Prevención de recaídas)

  • Identificar situaciones de alto riesgo futuras (fiestas, eventos estresantes) y ensayar mentalmente cómo reaccionar sin fumar. no existe la escusa de bautizos boda o fin de ano ya que si fumas puede pasar de un desliz a un recaída y volver  ser el fumador de antes

  • Aprender a diferenciar una "caída" (fumar un cigarrillo puntual, que se entiende por deliz de una "recaída" (volver al hábito diario). Si hay una caída, se analiza el error y se continúa, no se abandona el proceso.

2. El Bloque Farmacológico

El objetivo de la medicación es estabilizar los receptores de nicotina en el cerebro para reducir drásticamente el malestar físico (irritabilidad, insomnio, ansiedad) durante las primeras semanas. Existen tres grandes líneas de tratamiento autorizado:

A. Terapia Sustitutiva con Nicotina (TSN)

Consiste en administrar nicotina por una vía limpia (sin los miles de tóxicos del humo del tabaco) y en dosis decrecientes. No requiere receta médica.

  • Formatos de liberación lenta: Parches transdérmicos (liberan nicotina de forma constante durante 16 o 24 horas). Son la base del tratamiento.

  • Formatos de liberación rápida: Chicles, comprimidos para chupar o sprays bucales. Se usan de forma puntual cuando aparece un pico de ansiedad insoportable.

  • Duración típica: Entre 8 y 12 semanas.

B. Moduladores de los Receptores de Nicotina (Fármacos orales)

Son medicamentos en pastillas que interactúan directamente con los receptores nicotínicos del cerebro. Requieren receta médica obligatoria.

  • Citisina (Todacitan): Es la opción preferida actualmente por su alta tasa de éxito y la brevedad del tratamiento. Es un derivado vegetal que bloquea los receptores; alivia el "mono" y hace que si fumas, el cigarrillo no te sepa a nada.

    • Duración: Solo 25 días. El tabaco debe dejarse por completo al quinto día de empezar las pastillas.

  • Vareniclina: Funciona bajo un mecanismo muy similar a la citisina (agonista parcial), ayudando a reducir la ansiedad y el placer asociado al tabaco.

    • Duración: Habitualmente 12 semanas, permitiendo fijar el día de corte entre la primera y la segunda semana de tratamiento.

C. Antidepresivos con indicación para el tabaquismo

  • Bupropión: Es un fármaco que actúa sobre la dopamina y la noradrenalina en el cerebro. Reduce notablemente las ganas de fumar y ayuda a controlar la ansiedad y la ganancia de peso inicial. Require receta médica.  este fármaco antidepresivo, también se utiliza  como farmaco de segunda opción cuando no podemos usar farmacos para el TDAH de primera linea como metilfenidato elvanse, atomoxetina,  en el caso de utilizarlo el medico tendrá que ajustar el tratamiento de TDAH

    • Duración: Entre 7 y 9 semanas. Se empieza a tomar una semana antes de dejar de fumar.

Resumen de Criterios Médicos para la Elección

Tipo de TratamientoVentajas Principales¿Requiere Receta?Duración
Parches/Chicles (TSN)Fácil acceso, dosis muy modulable paso a paso.No8 a 12 semanas
Citisina (Todacitan)Tratamiento muy corto, alta eficacia, sin nicotina.25 días
VareniclinaControl excelente de la ansiedad a medio plazo.12 semanas
BupropiónAyuda a frenar la ganancia de peso por ansiedad.7 a 9 semanas

Nota de seguridad: La combinación de la terapia psicológica con cualquiera de las opciones farmacológicas duplica o triplica las probabilidades de éxito en comparación con intentar dejarlo "a fuerza de voluntad" pura. La elección del fármaco depende del historial médico del paciente (problemas cardíacos, antecedentes psiquiátricos, alergias) y debe ser supervisada por un profesional







 

sanitario.

viernes, 5 de junio de 2026

TDAH: los tres tipos que revela la ciencia actual


Durante años se pensó que el TDAH era un único trastorno con tres presentaciones. presentación de TDAH  inatento, TDAH combinado y TDAH hiperactivo.

Hoy sabemos que el cerebro cuenta una historia más precisa: existen tres perfiles neurobiológicos distintos de TDAH, cada uno con su forma de pensar, sentir y reaccionar.

Comprender estos perfiles ayuda a reducir la culpa, mejorar la convivencia y orientar mejor el tratamiento.

1) TDAH Tipo Atencional

Nos referimos a la clasificación que todos conocemos como TDAH, o inatento que se da con más frecuencia en mujeres.

Qué ocurre en el cerebro

Las áreas que sostienen la atención, la planificación y la organización funcionan de forma menos eficiente.  que son 

La corteza prefrontal que se encarga de

  • Mantener la atención y concentración
  • Planificar tareas y objetivos
  • Organizar ideas y acciones
  • Tomar decisiones y controlar impulsos
  • los lóbulos frontales  que incluyen la corteza prefrontal y otras zonas cercanas. En conjunto ayudan a:

    • Regular la conducta
    • Coordinar pensamientos complejos
    • Adaptarse a situaciones nuevas


    Ganglios basales

    Estructuras profundas del cerebro que:

    • Ayudan a iniciar y regular acciones
    • Influyen en la organización de la conducta

    en esta presentacion clínica del TDAH No suele haber hiperactividad ni impulsividad marcada.


    Cómo se manifiesta

    - Distracción constante  

    - Dificultad para terminar tareas  

    - Olvidos frecuentes  

    - Sensación de “estar en las nubes”  

    - Lentitud para iniciar actividades  


    Ejemplo infantil

    María, 12 años, tarda horas en hacer los deberes. No molesta en clase, puede pasar desapercibida en la clase, o dar una imagen de floja o poco inteligente, pero realmente  pierde el hilo, se distrae y necesita que le repitan las instrucciones.

    Ejemplo adulto

    Ana, 38 años, es enfermera. Es excelente con los pacientes, pero le cuesta organizar turnos, recordar citas y mantener el orden en casa. No es falta de interés: su mente salta de una cosa a otra sin avisar.


    Qué debemos trabajar

    - Rutinas visuales  

    - Técnicas de organización  

    - Entrenamiento en funciones ejecutivas  

    - Tratamiento farmacológico en el TDAH infantil y cuando hay impacto funcional en el adulto  


    acrílico. JA. Arance 




    2) TDAH Tipo Impulsivo‑Hiperactivo


    Qué ocurre en el cerebro

    Las redes que frenan impulsos y regulan la actividad motora están menos activas.  estas son 

    Red fronto-estriatal (o circuito fronto-basal)

    Es la clave para controlar impulsos.

    Incluye:

    • Corteza prefrontal (especialmente la parte orbitofrontal y dorsolateral)
    • Ganglios basales (como el núcleo caudado y el putamen)

    Función:

    • Frenar respuestas impulsivas
    • Decidir cuándo actuar y cuándo inhibirse
    • Regular conducta y autocontrol


    En estos pacientes  el cuerpo y la mente “van por delante” del control.


    Cómo se manifiesta

    - Hablar o actuar sin pensar  

    - Inquietud constante  

    - Interrupciones frecuentes  

    - Dificultad para esperar  

    - Decisiones rápidas sin valorar consecuencias  


    Ejemplo infantil

    Leo, 9 años, se levanta en clase, toca todo, interrumpe y responde impulsivamente. Después se siente mal, pero no logra controlarlo.

    Ejemplo adulto

    Carlos, 32 años, trabaja en ventas. Es creativo y rápido, pero interrumpe reuniones, compra impulsivamente y toma decisiones precipitadas que luego lamenta. tiene como un motor interno que le obliga hacer continuamente cosas y si no las hace le genera mal estar , Su impulsividad no es voluntaria: es neurobiológica.


    Qué debemos hacer

    - Entrenamiento en autocontrol  control de impulsos 

    - Reglas claras y anticipación  

    - Actividad física regulada  

    - Estimulantes  en el adulto o guanfacina , si hace falta en el niño, según el perfil  



    3) TDAH Tipo Mixto

    con Desregulación Emocional


    Qué ocurre en el cerebro

    Este tipo combina alteraciones en redes ejecutivas y emocionales.  

    La amígdala reacciona con más intensidad y la corteza prefrontal tarda más en “frenar” la emoción.

    Principales redes ejecutivas emocionales

     Red prefrontal–límbica

    Es la más importante.

    Incluye:

    • Corteza prefrontal (control, planificación)
    • Amígdala (emociones intensas como miedo o ira)
    • Hipocampo (memoria emocional)

     Función:

    • Regular emociones
    • Controlar impulsos emocionales
    • Evaluar situaciones con calma

    Red cingulada anterior

    Incluye:

    • Corteza cingulada anterior

     Función:

    • Detectar conflictos (ej: “quiero gritar pero no debo”)
    • Regular emociones y atención
    • Gestionar errores y frustración

    Red de control ejecutivo (fronto-parietal)

    Incluye:

    • Corteza prefrontal dorsolateral
    • Corteza parietal

     Función:

    • Mantener el control mental
    • Regular conducta en función de objetivos
    • Ayudar a manejar emociones de forma racional

     Red de saliencia

    Incluye:

    • Ínsula
    • Corteza cingulada anterior

    Función:

    • Detectar qué estímulos son importantes
    • Activar respuestas emocionales adecuadas
    • Conectar emoción con acción

    ejemplo sentir enfado (amígdala) pero no reaccionar impulsivamente porque la corteza prefrontal lo controla.

    Cómo se manifiesta

    - Explosiones emocionales  

    - Irritabilidad  

    - Cambios bruscos de humor  

    - Frustración extrema  

    - Sensación de “desbordamiento”  

    - Recuperación lenta tras un enfado o llanto  


    Ejemplo adolescente

    Sofía, 14 años, discute con facilidad, llora cuando se frustra y tarda mucho en calmarse. Después se siente culpable y agotada.


    Ejemplo adulto

    Marta, 45 años, es administrativa. Cuando algo no sale como esperaba, se bloquea, se enfada o llora. En el trabajo la ven “sensible”, pero en realidad su cerebro procesa las emociones con más intensidad y menos freno.


    Como podemos tratar

    - Psicoeducación familiar  

    - Entrenamiento en regulación emocional  

    - TCC adaptada a TDAH  

    - Estimulantes combinados con guanfacina o atomoxetina estimulantes etc 

    - Coordinación con escuela en el TDAH INFANTIL 


    COMO PODEMOS VER 

    - No todos los TDAH son iguales  

    - Cada tipo tiene un funcionamiento cerebral distinto  

    - No es un problema de voluntad  

    - El tratamiento debe adaptarse al perfil individual  

    - Con apoyo adecuado, todos los tipos pueden mejorar de forma notable  

    -El TDAH no es un único camino, sino tres formas diferentes de funcionar.  Comprender el tipo específico ayuda a entender mejor lo que ocurre, a reducir la culpa y a elegir el tratamiento más adecuado.



    acrílico. JA Arance




    jueves, 4 de junio de 2026

    ordenar el dormitorio no es una simple

     Para muchas personas con TDAH, ordenar el dormitorio no es una simple tarea doméstica: es una montaña. No tiene nada que ver con pereza ni falta de interés. Tiene que ver con cómo funciona el cerebro, especialmente cuando hay que iniciar tareas grandes, poco definidas o que generan sensación de saturación.


    Aquí  encontrarás una explicación sencilla y estrategias prácticas para empezar a ordenar sin bloqueo.

    ¿Por qué el TDAH dificulta tanto ordenar?

    El TDAH afecta a varias funciones ejecutivas, que son como el “panel de control” del cerebro. Entre ellas:

    - Inicio de tarea  
    - Planificación  
    - Toma de decisiones  
    acrilico  JA Arance

    - Memoria de trabajo  
    - Regulación emocional

    Cuando una tarea es grande o poco clara, el cerebro TDAH la percibe como amenazante o abrumadora, y aparece la procrastinación. No es falta de voluntad: es sobrecarga cognitiva.

    Si te reconoces en esto, no estás solo. Y sí, hay formas de hacerlo más fácil.

     1. Empieza con tareas microscópicas
    El truco no es “ordenar el dormitorio”, sino hacerlo tan pequeño que tu cerebro diga: “vale, esto sí puedo”.

    Ejemplos:

    - Meter solo la ropa sucia en una bolsa  
    - Doblar solo cinco prendas  
    - Tirar solo lo que esté claramente roto  
    - Limpiar solo la mesita de noche  

    Si tu mente dice “uff”, todavía es demasiado grande.  
    Puedes ampliar este concepto aquí: tareas microscópicas.


     2. El método de los 2 minutos
    Pon un temporizador de 2 minutos. Solo dos.

    Tu objetivo no es terminar: es empezar.  
    Cuando suene, puedes parar sin culpa. Si te apetece seguir, genial.  
    Más sobre esto: método de los 2 minutos.

     3. Activa tu cerebro antes de empezar
    El TDAH necesita un “arranque sensorial” para ponerse en marcha. Puedes usar:

    - Música rítmica  
    - Luz fuerte  
    - Una bebida fría  
    - Auriculares con cancelación de ruido  

    Esto ayuda a que la tarea no se sienta tan pesada.  
    Puedes leer más: activación sensorial.

     4. El sistema de las 3 cajas
    Es una de las técnicas más eficaces para evitar el bloqueo por indecisión.

    - Caja 1: Tirar  
    - Caja 2: Guardar  
    - Caja 3: No sé  

    La caja “No sé” es tu mejor aliada: evita que te quedes paralizado pensando qué hacer con cada objeto.  
    Más detalles: cajas rápidas.

     5. Ordena por capas, no por perfección
    No intentes dejarlo perfecto. Hazlo por fases:

    1. Basura visible  
    2. Ropa  
    3. Superficies  
    4. Detalles  

    Cada capa es un avance real.  
    Puedes ampliar: orden por capas.

    6. Usa el body doubling
    Funciona increíblemente bien en TDAH.

    Consiste en ordenar mientras otra persona está presente (en persona o videollamada). No tiene que ayudarte: solo estar ahí reduce la procrastinación.  
    Más info: body doubling.

     7. Apunta al 80%, no al 100%
    Tu objetivo no es un dormitorio de revista. Es un dormitorio funcional.  
    El 80% es éxito clínico.  
    Más sobre esto: regla del 80%.

     8. Recompénsate después
    El cerebro con TDAH responde mejor a refuerzos inmediatos:

    - Un snack  
    - 10 minutos de móvil  
    - Un vídeo corto  
    - Un paseo  

    Esto consolida el hábito.  
    Más ideas: recompensas inmediatas.

     Conclusión
    Ordenar el dormitorio con TDAH no es cuestión de fuerza de voluntad. Es cuestión de diseñar la tarea para que tu cerebro pueda empezar sin bloqueo. Con pasos pequeños, activación sensorial y un enfoque amable contigo mismo, puedes transformar una montaña en una serie de escalones pequeños y manejables.


    domingo, 31 de mayo de 2026

    CUANDO SE JUNTA EL TDAH Y SINDROME ACUMULATIVO

     SINDROME ACUMULATIVO Y TDAH

    El síndrome de acumulación, conocido en el ámbito clínico como trastorno de acumulación, es una condición psicológica caracterizada por la dificultad persistente para deshacerse de objetos, independientemente de su valor real. Este comportamiento no responde simplemente a una preferencia por guardar cosas, sino que implica un malestar significativo ante la idea de desecharlas, así como la necesidad constante de conservarlas. Como consecuencia, los espacios de la vivienda se vuelven progresivamente desorganizados e incluso inutilizables, lo que afecta a la vida cotidiana de la persona.

    Este trastorno se sustenta en diferentes procesos psicológicos. Entre ellos destacan las dificultades en la toma de decisiones, el perfeccionismo, la intolerancia a la incertidumbre y un fuerte apego emocional hacia los objetos. Muchas veces, los objetos adquieren un significado que va más allá de lo material, funcionando como símbolos de seguridad, recuerdos personales o elementos que contribuyen a la identidad del individuo. A todo ello se suma un déficit en las funciones ejecutivas, es decir, en aquellas habilidades cognitivas que permiten organizar, planificar y regular la conducta.


    TDAH

    Acrilico con espátula Arance

    En este punto es donde se establece una relación relevante con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por dificultades en la atención, la impulsividad y, en algunos casos, la hiperactividad. Uno de los aspectos centrales de este trastorno es la alteración de las funciones ejecutivas, lo que lo conecta directamente con los problemas observados en el síndrome de acumulación.

    Las personas con TDAH suelen presentar dificultades para organizar su entorno, planificar tareas y mantener la atención en actividades monótonas como ordenar o clasificar objetos. Esta desorganización crónica favorece la acumulación progresiva, ya que los objetos no se colocan en un lugar definido ni se revisan periódicamente. A esto se añade la tendencia a la procrastinación, que lleva a posponer tareas relacionadas con el orden o la limpieza. De igual modo, la distractibilidad hace que muchos intentos de organización se abandonen antes de completarse.

    Otro factor relevante es la impulsividad, que en algunos casos se traduce en la adquisición innecesaria de objetos, lo que contribuye al aumento del volumen acumulado. Asimismo, algunas personas con TDAH presentan dificultades para categorizar objetos de forma eficaz, lo que genera indecisión a la hora de guardarlos o desecharlos. Como resultado, muchos elementos permanecen en un estado de “pendiente” que termina favoreciendo el desorden.

    A pesar de estas similitudes, es importante diferenciar ambos trastornos. 

    1  En el síndrome de acumulación predomina un fuerte apego emocional a los objetos y una gran ansiedad ante la posibilidad de deshacerse de ellos

    2 En el TDAH, en cambio, el problema principal suele estar relacionado con la desorganización y la dificultad para ejecutar tareas, más que con la necesidad de conservar objetos. Sin embargo, cuando ambos trastornos coinciden, el deterioro funcional suele ser mayor.

    En cuanto a su frecuencia, el trastorno de acumulación afecta aproximadamente entre un dos y un seis por ciento de la población general, mientras que el TDAH en adultos tiene una prevalencia cercana al dos al cinco por ciento. Diversas investigaciones han señalado que una proporción significativa de personas con acumulación presentan también síntomas de TDAH, especialmente en su forma inatenta.

    La coexistencia de ambos problemas puede tener importantes consecuencias. Entre ellas se encuentran un mayor grado de desorganización, dificultades en la vida social y laboral, problemas de higiene y seguridad en el hogar, así como un impacto negativo en la autoestima. Muchas personas experimentan sentimientos de frustración al no poder gestionar su entorno de manera eficaz.

    El tratamiento en estos casos debe ser integral. La terapia cognitivo-conductual constituye una de las intervenciones más eficaces, ya que permite trabajar tanto las creencias asociadas a los objetos como la ansiedad que genera el hecho de desecharlos. Además, resulta fundamental incorporar estrategias dirigidas a mejorar las funciones ejecutivas, como la planificación de tareas, la estructuración del tiempo y el establecimiento de rutinas. En los casos en que existe TDAH, el tratamiento farmacológico puede contribuir a mejorar la atención y el control conductual, facilitando así el abordaje del problema.

    El síndrome de acumulación y el TDAH comparten un elemento central: las dificultades en la regulación cognitiva y conductual. Comprender la relación entre ambos trastornos permite realizar un diagnóstico más preciso y diseñar intervenciones más adecuadas, teniendo en cuenta no solo el comportamiento observable, sino también los procesos psicológicos que lo sostienen.

    Causas que activan la ira en el TDAH


    La ira en el TDAH no es un rasgo de personalidad, sino la consecuencia de un conjunto de alteraciones neurobiológicas, cognitivas y emocionales que dificultan la modulación de la respuesta afectiva. Se activa cuando coinciden varios factores.

    1. Hiperreactividad de la amígdala
    La amígdala responde con más intensidad y rapidez ante estímulos percibidos como frustrantes o amenazantes.  
    - Se activa antes de que la corteza prefrontal pueda intervenir.  
    - Genera emociones súbitas, intensas y difíciles de frenar.  
    - Aumenta la probabilidad de respuestas de ira desproporcionadas.

    2. Déficit en la inhibición prefrontal
    La corteza prefrontal, responsable del control emocional, actúa más tarde y con menos eficacia.  
    - Menor capacidad para “frenar” la emoción.  
    - Dificultad para mantener la perspectiva durante el pico emocional.  
    - La ira se expresa antes de poder procesarla cognitivamente.

    3. Impulsividad emocional
    No es solo motora: es afectiva.  



    - Las emociones aparecen rápido, fuerte y sin filtro.  
    - La reacción es inmediata, sin tiempo para evaluar consecuencias.  
    - Tras el estallido, suele haber arrepentimiento o desconcierto.

    4. Baja tolerancia a la frustración
    El sistema dopaminérgico del TDAH necesita recompensa inmediata.  
    - Cuando la tarea es difícil, lenta o aburrida, la frustración sube rápido.  
    - Pequeños obstáculos se viven como bloqueos intensos.  
    - La irritabilidad surge como respuesta automática.

    5. Disforia sensible al rechazo (DSR)
    Una de las causas más frecuentes de ira en adultos con TDAH.  
    - Hipersensibilidad a críticas, correcciones o desaprobación.  
    - El dolor emocional se transforma en ira o explosión afectiva.  
    - Reacciones intensas ante comentarios que otros perciben como neutros.

    6. Sobrecarga cognitiva y fatiga mental
    El esfuerzo constante por mantener la atención y organizarse agota los recursos ejecutivos.  
    - Al final del día, la capacidad de regulación emocional cae.  
    - La irritabilidad aumenta ante demandas adicionales.  
    - La ira aparece como respuesta a la saturación.

    7. Dificultades en la autorregulación emocional
    El TDAH afecta la capacidad de modular la emoción una vez activada.  
    - Cuesta “bajar” la intensidad emocional.  
    - La memoria de trabajo no sostiene la perspectiva (“esto pasará”).  
    - La emoción domina la conducta.

    8. Experiencias de vida y aprendizaje emocional
    Años de críticas, incomprensión o fracaso escolar/laboral generan un terreno emocional vulnerable.  
    - Se refuerzan patrones de respuesta impulsiva.  
    - Aumenta la sensibilidad a la frustración y al rechazo.  
    - La ira se convierte en un mecanismo aprendido de defensa.


    Síntesis clínica

    La ira en el TDAH aparece cuando coinciden:  
    - Amígdala hiperreactiva (enciende rápido).  
    - Corteza prefrontal lenta (frena tarde).  
    - Impulsividad emocional (reacción inmediata).  
    - Frustración elevada (baja tolerancia).  
    - Fatiga cognitiva (menos recursos para regular).  
    - Historia vital sensible (crítica, rechazo, fracaso).  

    Entre el 30–70% de los niños con TDAH presentan desregulación emocional significativa.

    El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por inatención, hiperactividad e impulsividad.  

    Sin embargo, en la práctica clínica actual se reconoce un cuarto componente fundamental: la desregulación emocional, que explica gran parte del deterioro funcional y de la comorbilidad asociada.

    La evidencia científica y la experiencia clínica en unidades de psiquiatría infantil y adolescente —como las dirigidas por especialistas del perfil de la Dra. Paloma Varela Casal— coinciden en que la desregulación emocional es un rasgo central, no un añadido.

    Entre el 30–70% de los niños con TDAH presentan desregulación emocional significativa.

     ¿Qué es la desregulación emocional?
    La desregulación emocional en el TDAH se define como la dificultad para modular, inhibir y recuperar el equilibrio emocional ante estímulos internos o externos.

    Incluye:


    - Reactividad emocional elevada  

    - Explosiones emocionales (ira, llanto, frustración)  
    - Impulsividad emocional  
    - Recuperación lenta tras un pico emocional  
    - Baja tolerancia a la frustración  
    - Sensación subjetiva de “desbordamiento”  

    Es un patrón estable, observable en casa, escuela y relaciones sociales.


    Neurobiología de la desregulación emocional en el TDAH, la desregulación emocional se explica por la alteración de tres sistemas:

    a) Corteza prefrontal (CPF)
    - Menor activación en redes ejecutivas  
    - Dificultad para inhibir respuestas emocionales automáticas  

    b) Amígdala
    - Hiperreactividad ante estímulos negativos  
    - Respuestas emocionales más intensas y rápidas  

    c) Conectividad fronto‑límbica
    - Retraso madurativo  
    - Menor capacidad de “freno” emocional  

    Esto convierte al TDAH en un trastorno de autorregulación global: cognitiva, conductual y emocional.


    Manifestaciones clínicas
    La desregulación emocional se expresa de forma distinta según la edad:

    En la clinica en Infancia nos encontramos 
    - Rabietas intensas y prolongadas  
    - Frustración extrema ante límites  
    - Dificultad para “cambiar de actividad”  

     en la adolescencia podemos observar 
    - Irritabilidad  
    - Respuestas desproporcionadas  
    - Conflictos familiares y escolares  
    - Riesgo de autolesiones no suicidas  en algunas ocasiones 

    Adultez
    - Impulsividad emocional  
    - Dificultad para gestionar estrés  
    - Problemas laborales y de pareja  

     Impacto funcional
    La desregulación emocional es uno de los principales predictores de deterioro en:

    - Rendimiento académico  
    - Relaciones familiares  
    - Integración social  
    - Conductas de riesgo  
    - Autolesiones  
    - Evolución hacia trastornos afectivos o de conducta  

    Entre el 30–70% de los niños con TDAH presentan desregulación emocional significativa.


    Relación con comorbilidades
    La desregulación emocional actúa como “puente” hacia otros trastornos:

    - Trastorno negativista desafiante (TND)  
    - Trastornos de conducta  
    - Trastorno límite de la personalidad (TLP)  
    - Ansiedad y depresión  
    - TEA  
    - Adicciones  


     Evaluación clínica

    La evaluación debe incluir:

    - Entrevista clínica estructurada  
    - Observación del comportamiento  
    - Escalas específicas (p. ej., BDEFS, ERC, DERS)  
    - Información de familia y escuela  
    - Análisis funcional de episodios emocionales  

    Más sobre evaluación: evaluación de desregulación emocional.



     Tratamiento

    El abordaje debe ser multimodal:

    a) Farmacológico
    - Estimulantes: mejoran impulsividad emocional y reactividad  
    - Guanfacina: útil en irritabilidad, agresividad reactiva podemos utilizar en el TDAH infantil  
    - Atomoxetina: mejora estabilidad emocional   tanto en el TDAH inftil y adulto 
    - ISRS: si hay ansiedad o depresión asociada  

    b) Psicoeducación
    - Comprender el origen neurobiológico  
    - Reducir culpa y estigma  
    - Entrenar a la familia en anticipación y contención  

    c) Intervención psicológica

    - TCC adaptada a TDAH  
    - Entrenamiento en habilidades emocionales  
    - Regulación fisiológica (respiración, mindfulness)  
    - Entrenamiento parental  

    d) Intervención escolar
    - Ajustes conductuales  
    - Señales anticipatorias  
    - Espacios de regulación  

    Resumiendo la desregulación emocional es un componente esencial del TDAH, especialmente en la infancia y adolescencia.  Tenerlo esto en cuenta nos  permite:

    - Mejor diagnóstico  
    - Intervenciones más  global  y mas eficaces  
    - Prevención de comorbilidades  
    - Reducción del deterioro funcional  







    lunes, 7 de junio de 2021

    EL TDAH Y ALTERACION ALIMENTARIA

     EDITADO EN REDACCION MEDICA

    Algunos desórdenes alimentarios, además, expresan clínica de déficit de atención e hiperactividad

    El TDAH se acompaña de alteración alimentaria o incluso la produce
    La psiquiatra Montse Pàmias, especializada en el tratamiento del TDAH en comorbilidad con el TCA.


    17 nov 2016. 09.30H
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    POR @JAVIERBARBADO
    El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) a menudo se acompaña de desórdenes alimentarios paralelos o incluso los produce. Al mismo tiempo, alteraciones de la conducta alimentaria expresan síntomas de hiperactividad que no deben confundirse con el TDAH.

    Esta triple diferencia en la clínica de los pacientes ha sido recalcada a Redacción Médica por la psiquiatra Montse Pàmias, quien ha llamado la atención sobre el carácter bidireccional del proceso.

    “Se da la circunstancia de que un trastorno de conducta alimentaria, en concreto un cuadro de anorexia restrictiva con muy bajo índice de masa corporal, refiere clínica de déficit de atención e hiperactividad sin que se trate de un TDAH –de hecho, al recuperar el paciente el peso desparecen los síntomas–”, ha razonado.

    Al mismo tiempo –prosigue– un TDAH da pie per se a más riesgo de obesidad y otras alteraciones inespecíficas (no tanto la anorexia y la bulimia). Y, por último, el TDAH tratado con fármacos deriva en ocasiones, por efecto de éstos, en patología alimentaria vinculada a pérdida del apetito, lo que hace que, en ese caso concreto, el médico deba optar por el medicamento más apropiado (por ejemplo, la atomoxetina, que influye menos en las ganas de comer del enfermo).

    Esta serie de circunstancias clínicas ha sido estudiada en dos ensayos recientes dados a conocer por los psiquiatras Francisco Ferre y Pedro Ruiz durante el XII Congreso Hispano Latinoamericano de Trastornos de la Conducta Alimentaria celebrado en Barcelona.

    Este foro está organizado, de manera conjunta, por el Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) y la Academia de Desórdenes de la Alimentación (AED, por sus siglas en inglés).